Cartomancia
El primer concepto que conviene tener presente es que la cartomancia, también definida "el arte de echar las cartas", es una variante de la "lectura" del tarot que tiene como objetivo leer el porvenir basándose en el significado oculto que se le atribuye a las figuras de los naipes, dispuestos según las normas de cada uno de los juegos utilizados para proceder a la realización de esta lectura.
La cartomancia tal como se la conoce hoy en día es una derivación de los rituales adivinatorios procedentes del antiguo Egipto, donde los sacerdotes lo estudiaban sobre la base de 78 cartas, llamadas tarot, que se subdividían en arcanos a través de los cuales los entendidos podían descifrar el futuro del consultante y de los acontecimientos futuros.
La cartomancia se extendió posteriormente hacia territorio griego y árabe, y seguidamente a los dominios de una y otra civilización, pasando por Europa y extendiéndose por toda ella durante la edad media.
Francia fue uno de los países donde, hacia finales del siglo XIV, arraigaron más tanto los juegos de cartas como la cartomancia. Existe documentación que demuestra esta práctica, aunque las cartas que se utilizaban en aquella época eran diferentes de las que se usan hoy día. Sin embargo, la difusión de la cartomancia y su consideración eran muy notables puesto que estaba equiparada a los conocimientos astronómicos, físicos e incluso filosóficos. Tal era el grado de convencimiento de la utilidad de esta técnica adivinatoria que el rey Carlos V fundó en París una biblioteca especializada en temas astrológicos y cartománticos que reunía 910 volúmenes. Asimismo, Luis XI, el cardenal Richelieu, Luis XVIII e incluso Napoleón en Francia fueron personajes de renombre que habitualmente consultaban a astrólogos y cartománticos antes de tomar sus más importantes decisiones.
Muy pronta aparecieron en Europa varias clases de naipes, con diferente número de cartas según los diversos tipos de barajas, a pesar de que con todas ellas se podía vislumbrar el porvenir.
En la actualidad se siguen básicamente dos sistemas para leer el porvenir mediante las cartas: la lectura cartomántica (en baraja española o francesa) y el tarot (de origen egipcio) cuya lectura es más complicada.
El éxito que todavía mantiene en nuestros días la cartomancia se debe a que es uno de los sistemas de adivinación cuya práctica presenta menos dificultades, y es, entre todas las artes adivinatorias, la más popular.
Desgraciadamente, los timadores y los echadores de cartas aficionados han desprestigiado en gran manera esta práctica ancestral con sus burdas "actuaciones", demostrando únicamente su habilidad en el arte de aprovecharse económicamente de sus clientes.
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