El significado de los palos
Como ya se ha dicho, no es fácil describir de forma absoluta el significado de cada palo ya que generalmente se interpreta según el número que le corresponde a cada una de las cartas. Sin embargo, y como norma, se pueden establecer ciertos simbolismos genéricos, de forma teórica y con carácter totalitario.
Antes de ello, conviene recordar que para realizar la predicción, un cartomántico experto tendrá también en cuenta la disposición global de las cartas sobre la mesa y el Orden en que estas han aparecido. Solamente la visión del conjunto de las carlas descubiertas permite establecer de forma clara y precisa la situación de la persona consultante o de los aspectos que sobre su vida esta persona ha preguntado al cartomántico o adivinador.
La definición teórica de cada uno de los palos, de forma somera y aproximativa, es la que aparece a continuación.
CORAZONES
Las cartas de este palo simbolizan el ámbito afectivo de la persona y los distintos estados de ánimo que puede presentar, abaleando todos los matices posibles.
Pueden ser un indicativo de felicidad y obtención de lo deseado, del amor y de todo lo relacionado con la vertiente sentimental de la persona. Pero también pueden reflejar la infelicidad, objetivos amorosos inalcanzables, derrotas e inquietudes sentimentales.
Definitivamente, las cartas que llevan el signo de corazones representan, tanto en su lado positivo como en el negativo, el estado de ánimo del consultante, presente y futuro.
DIAMANTES
En el lado opuesto a las cartas del palo de corazones se hallan las de diamantes, que se refieren a los aspectos prácticos del mundo real.
Es decir, simbolizan las posesiones materiales, los negocios, los regalos, los beneficios, el dinero, e incluso la posibilidad de realizar viajes o la traición o fidelidad de las personas cercanas y amigos.
El destinatario de la consulta, en cuanto "se lanza a la pregunta" sobre su futuro, recibe de manos del cartomántico el destino personal más material, el regido por los diamantes de la baraja. De la misma manera, simbolizan los celos y las contrariedades, así como los retrasos en la realización de los proyectos.
TRÉBOLES
Las cartas del palo de tréboles representan los acontecimientos próximos que influyen en la situación anímica de la persona consultante. Posibles conflictos, habladurías, buenas y malas noticias, ausencias, reconciliaciones, contrariedades y noticias que afectarán de forma positiva o negativa.
En este caso el consultante es sujeto pasivo, a menos que conociendo los hechos que van a suceder, sepa protegerse de ellos.
Según sea la disposición de los tréboles en la mesa, anuncian un estado de equilibrio ideal, bienestar y serenidad, aunque con cierta melancolía espiritual.
PICAS
Son los naipes más desagradables del juego y a menudo los más funestos, puesto que se refieren a acontecimientos negativos inesperados, tanto en cuestiones prácticas como de relación espiritual.
Los fracasos, ya sean temidos o inesperados, el ataque de alguien que se cruza en el camino del consultante, la separación del ser querido, las personas de confianza que de repente traicionan la amistad, conflictos, fracasos en los negocios, discusiones, desilusiones, problemas legales e incluso la cárcel son algunos de los símbolos, ciertamente no muy halagüeños, que esperan a quienes se les descubren las cartas de este palo.
De todo lo dicho se deduce que los distintos palos marcan unas tendencias globales: corazones, tréboles y diamantes son en general palos de buen augurio y las picas suelen anunciar calamidades o adversidades. Pero conviene recordar, como se ha dicho anteriormente, que serán las cartas que le han salido al consultante las que, consideradas de forma conjunta y según la posición que ocupen en la mesa, permitirán escrutar los designios del futuro. Por ejemplo, una carta de mal augurio junto a una buena carta, disminuye la negatividad de la primera, y es en este aspecto en el que entran en juego la pericia, la experiencia y la capacidad del cartomántico para saber interpretar los designios de la consulta. La habilidad del cartomántico o adivinador se centra en saber leer las caitas, descifrando su complejidad, pero apreciando el mensaje individual y peculiar de cada una de ellas.
La cartomancia no es, pues, un arte difícil de aprender, pero si es complejo, por la multitud de
combinaciones que pueden darse. Requiere de una buena memoria y de mucha práctica, de cierta intuición y de saber, conocer o interpretar adecuadamente los requerimientos del consultante así como de la combinación y posición en que aparece cada uno de los naipes.
Una predicción puede cambiar completamente de sentido si, por ejemplo, una carta de diamantes, que anunciaría la posible llegada de noticias, viene acompañada seguidamente de una carta de corazones, que podría indicar la venida de buenas noticias; o si a una carta de picas, que indicaría posibles desgracias, la sigue una de tréboles, que podría anunciar el triunfo final tras la adversidad.
Del mismo modo, si al consultante le aparecen los cuatro palos con una gran variación numérica en las caitas, ello es sinónimo de un futuro rico en acontecimientos, pero que pueden serlo en los dos sentidos. Además de esta primera interpretación, es importante e imprescindible prestar atención a la posición que ocupa cada carta dentro del conjunto. Por ejemplo, cuando en una misma consulta salen, de forma sucesiva, dos tréboles, una carta de diamantes y otra de picas, el éxito y la fortuna están asegurados. También es conocida la predicción de desgracia en el amor o en tos negocios cuando en una "vuelta" aparecen en la misma mano siete cartas de diamantes, o cuatro picas consecutivas, que aseguran retrasos, esperanzas frustradas en incluso una próxima enfermedad.
Los matices son muy importantes, casi definitivos, y por ello practica de esta ciencia debe realizarse con el máximo rigor, con seriedad y verdadera dedicación pues no son pocos los "personajes" de todas las especies que, investidos de una falsa autoridad, sólo se muestran hábiles en expolio de los bienes de crédulos sin criterio, quienes creen a pie juntillas en las fantasiosas predicciones de estas gentes sin escrúpulos.
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